Hace demasiados días que leo mucha gente decir que los niños tendrían que tener menos vacaciones en verano, y yo, la verdad es que no estoy para nada de acuerdo.
Ya no por el calor que pasarían metidos en las aulas con 20 niños más, y obviando que las escuelas deberían de estar climatizadas desde hace tiempo, sino por muchas otras razones.
No sé cuántas vacaciones laborales tienes tú, pero las que hemos tenido durante mucho tiempo menos de 2 semanas seguidas, sabemos que así no se desconecta.
Salir de la rueda del día a día es básico para luego volver a conectar con más ganas e ilusión. Esa sensación de empezar Septiembre con hormiguitas en la barriga y el hecho de haber pasado momentos de “mamá me aburro”, es necesario para su desarrollo.
De hecho cuando se habla de tener a los niños cada vez más rato en la escuela no siento que lo hagan pensando en ellos, sino en ir sembrando la semilla del trabajador que hace 8h al día sin rechistar, al que se le premia su presencia y no su rendimiento, y eso, da miedo, mucho miedo.
Que es muy difícil de gestionar a nivel familiar, un sí rotundo. Pero que la solución pasa por mejorar la calidad de vida de las y los trabajadores, también.
Además, hay cantidad de trabajos que son muy duros a nivel físico y/o mental, y que necesitarían las mismas vacaciones que los maestros, pero parece que es mejor siempre ir en contra del sistema educativo.
Criar es hacer encaje de bolillos, y en verano, aún más. Pero seguro que recuerdas con mucho cariño esas noches de verano que no te ibas a dormir hasta las tantas, los helados fuera de hora, los churros y las atracciones de la feria y el fuego de las fiestas de tu pueblo.
¿Tú qué opinas?
No Comments