Las regresiones, ¿una etapa pasajera?

Si le das el pecho a tu bebé te sonará el concepto crisis de lactancia. ¡Parece que hay una crisis descrita para cada momento!

Cuando ya las has superado casi todas de repente aprendes el concepto regresión… que vendría a ser lo mismo que las crisis de lactancia pero para el sueño.

De hecho, a la mítica crisis de los 4 meses en lactancia se le llama falsa crisis, básicamente porque la culpable no es la lactancia sino el sueño, pero al ser una de las consecuencias el aumento de la demanda de atención por parte del bebé para poder volverse a dormir parece que esté pidiendo más pecho para comer, aunque en realidad lo que pida es algo para calmarse y poder quedarse dormido de nuevo.

Pues nada, que si hasta ahora habías conseguido familiarizarte con las necesidades de tu hijo, habías empezado a integrar una pequeña rutina del sueño y empezabas a descansar unas cuantas horas seguidas, siento decirte que no te confies.

Las regresiones existen, y aunque no tienes porque notar todas y cada una de las que están descritas, es probable que en algún momento tu bebé pase por alguna de ellas.

¿Qué es una regresión del sueño?

Básicamente una regresión es un período de tiempo que acostumbra a durar entre 2 y 6 semanas en las que tu bebé parece que pierde todos los avances que había conseguido con respecto al descanso. Es habitual que aumenten los despertares nocturnos y tienen más dificultades para seguir adecuadamente un patrón de siestas que hasta el momento parecía bien establecido.

¿Por qué ocurren?

Normalmente las regresiones del sueño ocurren cuando hay un hito del desarrollo importante com puede ser aprenderse a sentarse solo, gatear, empezar a andar etc.

De alguna manera es como si el cerebro estuviera más pendiente de practicar y mejorar en esas habilidades que de afianzar lo que hasta ahora llevaba haciendo de manera rutinaria como el comer o dormir. Lo habitual es que en cuanto estas nuevas habilidades que está desarrollando tu bebé pasen a ser cotidianas y las integre dentro de su día a día con normalidad, poco a poco vuelva a dormir como lo hacía antes de que empezara la regresión.

¿Qué pasa durante las regresiones?

Pide más pecho o biberón

Es normal que durante una regresión tengas la sensación que tu hijo necesite comer más. Está más activo y además coincide con un período en el que está aprendiendo algo nuevo y gasta más energía, por lo que tiene hambre y te lo hace saber.

Tarda más tiempo en quedarse dormido

Al estar más nervioso y activo le cuesta más relajarse y por lo tanto si antes en un cuarto de hora ya se quedaba dormido ahora puede que tarde más del doble.

Necesita más brazos y mimos para dormirse

Si para ti es una situación un poco desesperante, para él también. Está viviendo algo nuevo y a veces se siente a disgusto, por lo tanto es normal que reclame más el contacto físico para volver a sentirse seguro.

Duerme menos horas

Durante los hitos de crecimiento parece que los bebés están más pendientes de poner en práctica las nuevas habilidades que de dormir y descansar, por lo tanto entre que les cuesta más quedarse dormidos y se despiertan más veces por la noche las horas totales de descanso disminuyen.

Se despierta más veces

El mundo está tan lleno de cosas increíbles y maravillosas por descubrir que parece que no llegan a relajarse para poder dormir y descansar como antes. De ahí que se despiertan más veces durante la noche.

Está de mal humor

Tanto ellos como los adultos estamos de más mal humor si las regresiones se alargan en el tiempo. Todos necesitamos descansar y cuando salimos de nuestras rutinas es habitual estar más irascibles. Es importante armarnos de paciencia y mucho amor para sobrellevar estas duras semanas.

¿Qué se puede hacer para sobrellevarlo lo mejor posible?

Ante todo, mucha calma. Las regresiones del sueño son un período complicado y que pueden desestabilizar a cualquiera.

Lo más importante es saber que si realmente se trata de una regresión del sueño en unos días todo va a volver a la normalidad.

Es fundamental intentar no crear más dependencias ni muletillas para que se duerma, ya que puede que en un primer momento solucionen el problema pero a la larga pueden llegar a cronificar la situación.

Sed flexibles y no perdáis la paciencia y la energía intentando que cumpla el horario a rajatabla. Intentadlo, pero no os queméis.

Contar con ayuda y que tu pareja o alguien que pueda echarte una mano y relevarte es muy útil para no entrar en un bucle de mal humor y malestar que dificulte aún más la situación. Es muy frustrante estar intentando que tu hijo duerma y llega un punto en el que necesitas que te toque el aire para volver más tarde con energías renovadas.

También puede ayudar realizar alguna actividad relajante como puedan ser un masaje, un baño de agua calentita, juegos de caricias, cuentos, música tranquila, etc.

Si debido al desajuste tu bebé está muy cansado y irritable intenta avanzar un poco la hora de irse a dormir. Le permitirá descansar un poco más y cuando todo se vaya estabilizando podrás volver al horario habitual.

Ante todo, mucha calma y mucha paciencia. Cuando te encuentras con la primera regresión del sueño cuesta entender qué está pasando y cómo gestionarlo, pero si sabes que es normal y que todo pasa parece que se lleva un poco mejor.

Si quieres más información sobre las edades en las que suelen ocurrir las regresiones y cómo puedes mejorar vuestro descanso en cada una de ellas, no te puedes perder esto:  PAUTAS PARA HACER FRENTE A LAS REGRESIONES DEL SUEÑO

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