Nuestro objetivo es acompañarte en este proceso y ayudarte a gestionar la situación que estás viviendo. Queremos que seas capaz de sacar y superar la tristeza, la rabia y la frustración, y con ello conseguir que vuelvas a sonreír cada mañana sin sentirte culpable.
Hemos cuidado de un hijo, de un padre, de un abuelo y de un hermano enfermo, y por eso sabemos qué necesitas. No se trata solamente de escucharte y guiarte en este duro proceso, vamos a darte las herramientas clave, de manera práctica y sin rodeos, para que con el poco tiempo que tienes puedas avanzar y sentirte a gusto contigo misma, canalices la rabia y aprendas a gestionar el torbellino de emociones que te invaden cada día.

¿Te sientes impotente, agotada y frustrada?
¿Tienes miedo de pensar en el futuro porque la incertidumbre de no saber cómo evolucionará todo te agobia sobremanera?
¿Te quedas todas tus preocupaciones para tí porque no quieres entristecer ni molestar a los demás?
No podemos cambiar la enfermedad de tu ser querido, ni tenemos una varita mágica para que todo vuelva a ser como antes, pero con nuestra ayuda te sentirás comprendida, aprenderás a cuidarte y aunque ahora te parezca mentira, serás capaz de empezar el día con una sonrisa.
Con el poco tiempo del que dispones tienes que priorizar, y raro es el día en el que te dedicas un rato a ti misma, ¿verdad? Es por eso que queremos que tengas claro que el tiempo que dediques a trabajar con nosotros va a ser útil y bien invertido.
Somos profesionales con una larga experiencia ayudando a personas que como tú están viviendo un proceso de enfermedad en la familia, capaz de afectar y desestabilizar cualquier relación, empezando por uno mismo.
Pero no solo la experiencia nos avala. Tenemos como formación de base la psicología clínica y sanitaria, la neuropsicología y la psicoterapia, a la vez que cada año nos formamos en técnicas concretas y prácticas como la psicología positiva aplicada, la kinesiología, la Programación Neuro Lingüística, la psicología narrativa, EFT (¡y un montón de cosas más!) con el objetivo de perfeccionar día a día nuestro propio método.

Llevamos más de 20 años trabajando como psicólogos en la sanidad pública y privada
Somos psicólogos colegiados (COPC. 4893 y COPC. 16084) y tenemos másters, posgrados y especialidades clínicas y sanitarias
Nos formamos constantemente en técnicas prácticas y novedosas para perfeccionar nuestro método propio
Cada año atendemos a más de 100 personas que cuidan de su ser querido
Hemos estado en tu lugar, cuidando de nuestros familiares


Hace un tiempo, mi hermano, con tan solo 23 años de edad, enfermó y toda la familia luchó con él cada día durante 6 años. Finalmente nos dejó sin apenas haber podido cumplir los 30. Durante ese tiempo hubo días en los que era él quien nos animaba, otros en los que le regalé un perro pensando que eso le ayudaría y otros en los que lo único que podíamos hacer era estar a su lado, en silencio, simplemente estar.
Después de un duelo muy largo y difícil, hice caso a lo que mi hermano me dijo antes de morir; “ Vive la vida que quieres vivir, y haz que esto merezca la pena”. Pedí una excedencia y cogí mi mochila, estaba lista para vivir una de las mejores experiencias de mi vida (que no la más fácil).
Llevo 10 años trabajando como psicóloga ayudando a aquellas personas que de repente han visto como debido a una enfermedad como el cáncer, un ictus, un accidente o un proceso degenerativo su vida ha cambiado completamente, y de un día para otro se han convertido en cuidadores de su ser querido, sin que en muchos casos hayan podido asimilar exactamente qué supone ese nuevo rol ni cómo afrontarlo.
No puede ser casualidad que mi trayectoria profesional se haya basado en ayudar a gente que cuida de un familiar enfermo y que al mismo tiempo yo y toda mi familia haya pasado por esa experiencia. Igual que tal vez no es casualidad que tú hayas llegado hasta aquí.

Recuerdo tardes eternas sin televisión y saliendo a jugar a la calle. Recuerdo la llegada del primer televisor a mi casa, ¡todo un acontecimiento en blanco y negro! Años más tarde apareció el color en la pantalla y un coche aparcado en la calle que no obligaba a dejar momentáneamente nuestros juegos.
No pertenecer a esta generación digital, donde la velocidad de los cambios que observo es completamente abrumadora me produce la impresión de que se pone constantemente a prueba nuestra capacidad de adaptación.
Transitamos por una época en la que podemos encontrar a la vez elementos para la estabilidad o profundo malestar, y más que nunca está en nuestras manos elegir.
En mi caso, ha sido una permanente curiosidad y la formación constante la que me ha ayudado a ser flexible y paciente. Aprender a ayudar a los demás ha sido una de mis ocupaciones fundamentales, y a la vez la actividad que me ha proporcionado más momentos enriquecedores.
Soy psicólogo, con más de treinta años de experiencia en esta profesión apasionante a la que amo profundamente. A lo largo de mi vida profesional he tratado cientos de casos, personas con muy diversas problemáticas. Cada uno de ellos me ha enriquecido a nivel profesional y personal, intentando ayudar a las personas a encontrar sus propias soluciones, y acompañar a los que lo necesitaban.
Mi objetivo allá donde voy es dejar más felicidad de la que encontré al llegar.

Intentar cuidar, animar y apoyar a esa persona especial que está inmersa en el proceso más doloroso de su vida sin derrumbarse no es fácil, pero sabemos que con nuestra ayuda el camino será menos duro.
“Mi hija de 35 años tuvo un ictus y de repente todo mi mundo cambió.
En ese momento priorizas su recuperación y su bienestar, y tu familiar pasa a ser tu centro de interés relegando tu propia vida a un segundo plano. Poco a poco aceptas la situación, tu vida va recuperando un poco la “normalidad” y esa “normalidad” también ayuda al enfermo porque deja de percibirse a él mismo como un problema para la familia.
Las sesiones con Núria me han ayudado a verbalizar, a poner palabras a mi estado de ánimo. El hecho de compartir las cosas que te preocupan con una persona que sabes que te puede entender aligera la carga emocional.
A parte de ayudarme a nivel más emocional, también me ha servido para aprender cómo tengo que actuar con mi hija, a utilizar nuevos recursos y corregir errores. En definitiva, he aprendido a ser más positiva y a vivir la situación con un estado de ánimo más tranquilo.
¡Gracias Núria por tu entusiasmo y tu humanidad!”
“Con 47 años a mi marido le diagnosticaron un tumor cerebral.
Antes de conocer a Eduardo parecía que los cuidadores no contábamos para nada. La sanidad se preocupa por el enfermo y por saber si hay alguien dispuesto a cuidar de él pero nada más. Con él he encontrado proximidad, inmediatez y disponibilidad. Sabes que no estás sola.
Gracias a su empatía, en las sesiones con Eduardo he sido capaz de confiarle mis dudas, mis miedos y mis incertezas. Ha hecho que vea las cosas desde otra perspectiva y que salga reconfortada y animada.
La confianza y la ayuda psicológica me han dado fuerzas para ver el vaso medio lleno y entender que siempre hay partes positivas en todo, por pequeñas que sean.
Siempre váis más allá de la profesionalidad y no sois conscientes de lo que representáis para el cuidador. Muchísimas gracias.”
Con nuestra ayuda aprenderás a gestionar el torbellino de emociones que sientes ahora mismo para que sea más fácil cuidar de tu familiar y empezar cada día con una sonrisa.
Puedes mandarnos un mail a hola@sonsoneta.com o rellenar el formulario de contacto y nos pondremos en contacto contigo.